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sábado, 12 de abril de 2025

MENA PASÓ "DEL ARREBOL A LAS TINIEBLAS" POR CULPA DEL FASCISTA FRANCO

EL LIBRO "DEL ARREBOL A LAS TIENEBLAS" escrito por José  Álvarez Gutiérrez se presentó el
viernes 11 de abril en VILLASANA DE MENA. Le acompañó el senador socialista Ander Gil, que aseguró que "sin saber lo que pasó en aquellos años oscuros uno no puede entender el país en el que vive. Para que no nos reescriban la historia, que no  den la vuelta a la tortilla, hacen falta trabajos de investigación y rigor histórico que aporten luz. Josetxo Álvarez se define como bilbaíno y sotoscuevés. Es uno de los investigadores históricos del blog MERINDADES EN LA MEMORIA, junto a Emilio Ezquerra. Y vecinos de aquí durante más de una década han investigado quiénes habitaron en estos valles durante la II República y la guerra civil.  Dice que recordar no es solo un ejercicio de memoria sino un acto de justicia, compromiso y libertad. Debemos conocer que en Mena 459 personas fueron represaliadas y 167 meneses y menesas tras el golpe de Estado fueron asesinadas. Dato de 2023 que impacta. Como si se aniquilase a toda la población de Sopeñano.
ANDER GIL ACABÓ SU DISCURSO ASÍ:  "¿Cómo se ha olvidado esta tragedia durante tanto tiempo? No sólo hay que recuperar la memoria de 167 meneses sino de todos los de esa aciaga lista. Hoy me voy a extender. Voy a leer nombre de los 167: Aja Valeriano de Ungo, Aneselo Aja, Gabriel

Alvarez, Lamberto Gandino, Candido Angulo, Enrique Anguo Mardones, Felipe Angulo, Mariano Antuñana, Eloy Aretxa. Domingo Arena, Julia Arena Gutierrez, Santiago Aresti, Toribio Aresti, Abilio Elorig Baranda, Eutimio. Raimundo, Jose Bervanza, Crisanto, Pedro …… Emilio Calvo Francisco Campo, Emeterio Castresana, Calixto, Manuel Felix, Constantina , Antonio clemente, Agustín, Felix Cordero, Matias Corral, Hmbero crespo, German Crespo, Valentin Crespo Emeterio Cresto, Gonzalo Cubería, Emilia Cubería, Ricardo Cubillos, Ignacio Cubillos, José Luis Cubillos, Jacinto Diez, Abascal de Medianas, Primitivo Fernandez, Emilio Fernandez, Francisco García, Nicole´s, José Gonzalez Cadiñanos, Nemesio, Francisco Gordón, Benito Gordón, Constantino Huyeres, Gregorio , Salustiano, Damian henares, Martín Hernandez, Bernando Hierro, José Hierro, Samuel Hierro, Salvador Hierro, Juan José , Gregorio Huidbro, Mariano Ibáñez, Domingo Ibarrola, Lino Leciñana, Vicente Leciñana, Clemente Llano, Manuel Llano, José Llano, Arturo , toribio López, Federico Mardones, Manuel Mardones, Jesús Mardones, Alejandro mardones, Andrea Martínez, Fidel Martinez, Manuel Martínez, Roman, Germán Mena, Antonio Mendizábal gorbea, Eustorio, Aureliano Muga, Serafín Nava, Gabriel Ochoa, Florenci Estanislao Ortega, Antel Ortega, José Ortiz Barrredo, Angel Ortiz Lopez, Eugenio Ortiz Lopez, Obdulio, Lorenzo Palacios, José Palenque, Pedro Pereda, Juan Vinillos, Lorenzo Presilla, Matía, Ramona Reigadas, Matías Reigadas, Florian, Pablo Ruiz Expósito , Emiliano Ruiz Ruiz, Dario Ruiz, Jesús Sainz, José Sainz, Eusebio , Santiago San román, Nicasio Santamaría, Praxede, Santiago Sobera, Alberto Tamayo, José Tamayo, Vicente Tercilla, Casiano López, Bernando Humaran, Manuel Humaran, Eduardo Urralburu, Florentino Vallejo, Vicente Veiga, Pablo Velasco, Vicente Velasco , Juan Villa Angulo, Saturnino Villotas, Emeterio, Ramón Vivanco, Damaso Vivanco, Martín Vivanco, Juan Zaballa y alguien apodad La Bruja Esto es de primavera de 2024. Ahora tienen más muertos. Que sus nombres no se borren de la historia."


CHARLA DE JOSETXO ÁLVAREZ GUTIERREZ
1.-¿Para qué el libro?
Hay que hablar de las guerras, porque hay muchas guerras en nuestro mundo 56 EN ESTOS
MOMENTOS. (Bea Insa: Helenas) Retablo Sotoscueva. ¿Dejar a los muertos en paz? No hay
que hablar de la guerra/ ¡Qué no habite el olvido!
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Un libro puede servir para muchas cosas: celebrar un dogma, apoyar una mesa coja,
Montalván/Carvallo fuego, STARTER/cebador. Hay libros que son tentempiés para mitad
del camino. UN TRABAJO A MEDIAS
1.-HABLAR. Este es un pretexto para juntarnos, una ALDABA. Intención de los encuentros, ,
pediros compromiso y responsabilidad. GENTES DE LAS MERINDADES. Podemos tener
informaciones diversas y visiones contrapuestas… pero lo que no se puede hacer es no
hablarlas, no compartirlas… es necesario discutirlas. Aunque no es de extrañar el silencio,
hay que lograr que la comunidad sea consciente. Hacer una lista de más de mil personas da
mucho que hablar, cuando se creía que todo había sido dulce.
2.-AZUZAR, AGUIJADA. No se trata de un “material” que diga: esto fue así (dogma). Los
libros no buscan verdades absolutas si no abrir las mentes, ayudar a comprender. La historia
no es algo a memorizar, si no para pensar, para reflexionar y decidir el futuro: UN PUNTO DE
APOYO. -Pierre Villar decía aquello que la historia debe enseñarnos a leer el periódico.
3.-REGISTRAR PARA RECORDAR. sobre todo, un “material” ligado al blog LAS MERINDADES
EN LA MEMORIA, que no es más que un cuaderno de notas, para reforzarlo, para
actualizarlo, sin límites. LA DIVULGACIÓN COMO HERRAMIENTA CONTRA LA

CATÁSTROFE.
Pretende ser un material para la acción (entender). No es un conocer pasivo, sino un
conocer que lleve a preguntarse, a la búsqueda. No cierra, si no abre. RECOGER
TESTIMONIOS ES UN IMPERATIVO MORAL.
4.-HAZ ALGO/ ANIMAR (Starter) A PARTICIPAR. POPUESTA ¿? gentes de las
Merindades Insistimos en hacer una reconstrucción colectiva de la época, a partir de
los recuerdos de familia (no hay casi testigos directos)
Escribir pequeñas biografías de los allegados y vecinos. (INVOLUCRAR) y para
socializar (primero en el entorno cercano y luego en el comunitario)
En un plano diferente de la historia con la memoria construimos nuestra identidad y
biografía, frente a lo devastador del olvido amnesia. El olvido también es un
constructo político y social, cargado de ideología Otxandio.Futuro próximo:


Presentación, qué me gustaría contar en Mena 2


Franquismo en las Merindades
Nuestros ancestros no nos contaron por miedo, los que sufrieron no estaban en condiciones
de hablar de ello pero nosotras no lo hemos contado a nuestros deudos por desidia, por una
indolencia terrible.
5.- VALDENOCEDA LUGAR DE MEMORIA. EL NECESARIO ANCLAJE ESPACIAL
EL CUÁNDO Y EL DÓNDE Espacio y tiempo son un binomio inseparable para comprender
como funcionó la sociedad en un momento. Valdenoceda tiene una dimensión material y
una dimensión histórica donde se materializa el franquismo cruel en la comarca de Las
Merindades. La fosa más grande 154 de ellos 15. La experiencia humana de cientos de
merineses ( al menos 404, un 1% directamente) es una experiencia espacializada.
Así el penal, el espacio, es el soporte material y simbólico de la memoria. Un apoyo a la
memoria que falla, una lucha contra el olvido y la memoria muerta. El espacio es un soporte
fundamental en la articulación y reproducción de la memoria. La memoria precisa del
espacio para dar la ilusión de la permanencia, continuidad… y que evocan, cargados de
afectividad.
Por ello el edificio ruinoso, pero todavía en pie, sería un buen objetivo compartido de los
pueblos de Las Merindades. Así esta es una propuesta para la adopción de medidas p ara
impulsar el carácter lugar de memoria y de paz del edificio del penal de Valdenoceda.
La dictadura franquista tuvo especial empeño en borrar el recuerdo de más de 290 campos
de prisioneros, que no era más que otra manera de silenciar a los vencidos.
Es el tiempo para que el penal de Valdenoceda forme parte del imaginario colectivo de Las
Merindades unto con San Bernabé en Sotoscueva, los Castillos de la Tejada, Medina o Frías,
el románico menés, el Monasterio de Rio Seco o el de Oña o la Cueva de san Miguel en
Bricia. Fue parte de nuestra historia.
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2.-El Origen del libro: el blog, y el fin también.
Sin ningún tipo de atadura política, ni ideológica, ni económica, sin ninguna subvención, el
objetivo de este trabajo, y del blog LAS MERINDADES EN LA MEMORIA es conocer y dar a
conocer la dinámica y magnitud con el uso de la violencia en las postrimerías del golpe de
estado del 18 de julio 1936 en la comarca de Las Merindades. Sobre los años treinta en Las
Merindades hay otros aspectos, como lo que supuso la instauración de la República, por otro
lado, el desarrollo de los escasos 13 meses de guerra.
El apocalipsis VITAL que supone la relación violenta entre vecinos, en un espacio vital
pequeño.
Una de las razones de publicar el “material” es ampliar ese conocimiento mediante la
divulgación e incorporar aportaciones posteriores al blog, donde ir mejorando la información
con nuevas aportaciones que nos vayan llegando desde los lectores y lectoras como hemos
hecho hasta ahora.


Presentación, qué me gustaría contar en Mena 3
También es ser la memoria activa de aquellos hombres y mujeres que nos precedieron en
la lucha por la libertad y la democracia, en la defensa de las conquistas sociales logradas en
base a la lucha y la lucha. Tenemos que ayudar a los jóvenes a comprender que el estado
autoritario no se hace democrático por su voluntad, sino por las presiones de la sociedad
civil organizada.
El blog LAS MERINDADES EN LA MEMORIA ha avanzado gracias a las colaboraciones. LUIS
CASTRO Capital de la Cruzada. Así, en 2010, conocíamos 422 víctimas. Un año más tarde
registrábamos 613. Toda información es imprescindible, puedes aportarla como comentario
en el blog las merindades en la memoria o escribiendo al correo: merinmemo@gmail.com
“Nadie ha cuidado de enseñar a los pueblos que la muerte y la guerra son mucho más
fáciles que la paz y la vida” Clara Campoamor
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3.-Agradecer la generosidad. La memoria es una tarea colectiva.
Trabajo de Mauro Torres, Luis Castro, y muchos otros, REPRESIÓN FRANQUISTA EN BURGOS
Coordina recuperación de la MH de Burgos
Aprovechar para agradecer a todas las personas que conscientemente o sin saberlo han colaborado
con este empeño Producción del “material” y agradecimientos a los presentes, a los mecenas, a las
múltiples manos recibidas.
Y tambien el adelanto económico VERKAMI.
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4.- La propuesta es MÁS memoria. REBAÑAR EL PUCHERO.
Antes que habite el olvido, con vuestra colaboración, este es el email para las
aportaciones: merinmemo@gmail.com
El recientemente fallecido José Antonio Abella, el cual en el libro sobre Antonio
Benaiges Aquel mar que nunca vimos, escribe: Unos fueron muertos visibles, están sus
fotos en la causa general, sus nombres en sus tumbas, su recuerdo en las listas de los
caídos por dios y por España que se grabaron y aún perduran en la entrada de muchas
iglesias. Los otros, por el contrario, fueron y siguen siendo muertos invisibles en su
inmensa mayoría. Se perdieron sus huesos en la incertidumbre de las cunetas, se
deshicieron en las fosas comunes.
En un lado se concedieron pensiones de viudedad, pequeñas prebendas, preferencia
en las oposiciones, permisos para abrir estancos… En el otro solo quedaba el silencio,
el estigma, el dedo que señala, la marca de ser viuda o hijo de un rojo fusilado, rara
vez la compasión. Muchas familias se vieron abocadas a la miseria.
La generación de los que vivieron la guerra ha desaparecido. Con ellos la última generación
que ejercicio los oficios inmemoriales de la agricultura y artesanía, bibliotecas repletas de
saberes populares muy sofisticados, sobre los que se cimentaba el sustento y la dignidad de
sus vidas.


Presentación, qué me gustaría contar en Mena 4
No solo quisieron destruir a las víctimas, también su memoria. OCULTAR EL GENOCIDIO.
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Un starter
1.-Esta historia no trata de bandos, sino de OLVIDOS, o quizás mejor, hay que advertir que
es un texto que aborda desmemorias. Recuerdos sepultados bajo la losa de cuarenta años
de franquismo y abandonados durante gran parte de la democracia, que DEBEMOS
RESCATAR para formar parte de nuestra historia compartida. MÁS ALLÁ DE AQUÍ Y ALLÁ. No
se trata de simplificar en dos oponentes, dos cosmovisiones maniqueas: reaccionario y
liberal. En un esquema interpretativo clásico Dios/sindios, España/antiespaña,
prisión/cautividad.
2.- LUGARES NO VISITADOS TESTIMONIOS DE LOS ALLEGADOS. En el recuerdo hay por
múltiples razones, pero hay lugares qué son imposibles si alguien que estuvo no te los indica.
-Los MILICIANOS que fueron leales a la República y murieron en el frente o en el despecho
de la rendición no sabemos nada. Imposible saber si no hay deudos que lo cuenten… Ejército
en retirada/OCTUBRE
-EXILIO Las personas exiliadas desaparecieron de su lugar. No hay registro que muestre todo
el exilio, hay pequeñas listas de barcos, de campos etc.…
-Otros olvidados son los MAQUIS. Exterminados por medio de una venganza basada en la ley
de fugas, la tortura, la presión sobre los cercanos eliminar.
-Además, las ZONAS GRISES de la represión, terminada la guerra durante todo el franquismo
se produjo una extrema violencia de persecución ideológica interna, un estado de miedo
permanente (Comparar con ETA ¿?). En 1977 salimos de aquel tiempo oscuro. La violencia
política del poder desempeñó un papel determinante en las relaciones sociales durante la
Dictadura. Zonas grises de la represión: Pillaje, saqueo, multas, responsabilidades civiles,
confiscaciones, incautaciones, suscripciones patrióticas, requisas, exacciones económicas,
responsabilidades políticas, ricino, peladas... VIOLENCIA COTIDIANA.
3.-El género humano tiene una vida corta en términos históricos, vivimos poco, por eso es
tan relevante que lo hagamos con consciencia. La historia no es un aspecto más, consultable
en la Wikipedia digital o en la enciclopedia que todavía soporta algún aparador.
4.-Es imposible que podamos valorar nuestra presente sin tener consciencia histórica clara.
La mayoría hoy no hemos sufrido una guerra, ni padecido siquiera la posterior dictadura, así
que no debemos despreciar las posibilidades de conocerlas a través de sus últimos testigos.
Conocer nuestras raíces, saber quiénes somos y de dónde venimos. Nosotros y nosotras no
estuvimos y debemos agradecerlo, nuestro tiempo es otro. España es diversidad,
complejidad, riqueza
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5.- Necesidad del libro en la comarca de Las Merindades?


Presentación, qué me gustaría contar en Mena 5
Más de 440 pequeños pueblos en 27 municipios. Las Merindades contaban en 1930 con una
población de 50.493 habitantes, que hoy menos de la mitad y una superficie de 2.821 km².
En 2024, tenía 21.951. habitantes, han sufrido una enorme sangría migratoria.
El tercio norte de la provincia de Burgos, limitada al oeste y noroeste por Cantabria, al
noreste Bizkaia, al este Álava y al sur por las comarcas burgalesas de Ebro, La Bureba y
Páramos. Siempre ha sido un pasillo tradicional que unía la meseta y el mar. Las
peculiaridades geográficas de la zona norte burgalesa la asemejan a la zona vasca y cántabra
con las que linda.
Un paraíso Esto hace que sea un espacio de transición entre la España húmeda cantábrica
(atlántica) y la mediterránea seca, ecotono.
Un paraíso Esto hace que sea un espacio de transición entre la España húmeda cantábrica y
la mediterránea seca, generando gran diversidad de paisajes, vegetación, hábitat o
arquitectura, al asociarse en un mismo entorno rasgos de ambas. Gracias a esta ubicación
entre las regiones biogeográficas atlántica y mediterránea, entre la Cordillera Cantábrica y la
Meseta Castellana.
EL AGUA PROTAGONISTA Ebro el más importante, con la colaboración del Nela, Trema,
Cerneja, Trueba, Jerea y el Purón, aguas todas que desembocan en el Mediterráneo.
Solamente el Cadagua y el Nervión vierten en el cercano Cantábrico. Resulta remarcable el
río que no logró abrirse paso y se sume bruscamente, originando la mayor parte del
Complejo de Ojo Guareña. También son de destacar los desfiladeros que comunican esos
valles encajados.
En La COMARCA DE LAS MERINDADES espectacular tierra de valles entre el mar y la
meseta, es un lugar pleno de rincones bellos, pero que también esconde grandes tragedias.
Nos hemos empeñado al hablar de esta tierra en contar su pasado prehistórico, lo romano,
lo MEDIEVAL, los Velasco… pero hemos ignorado el pasado más reciente, el de nuestros
padres y madres, el de nuestras abuelas y abuelos, que es el que más nos puede ayudar en
un presente que no esté basado en el olvido
Cuando se habla de historia en Las Merindades se suele pecar de exceso de etnografía o
acudir a un trillado, a la vez que incierto, glorioso pasado del Cid, el Castillo de Medina, la
Ciudad de Frías, el cronicón de Oña a una historia medievalista, que por cierto para el
común de los mortales debió ser una época bastante horrible. Usurpadores Velasco y
Salazar.
En la historia de Las Merindades en el siglo XX abundan hechos traumáticos que afectaron
duramente a nuestros ancestros y que todavía resultan imposibles de aclarar. Pero la causa
de muerte más importante en aquellos años aquí no fue la guerra, sino la represión y la
limpieza política en las retaguardias. La violencia sobre los iguales, sobre los mismos
vecinos y vecinas de Las Merindades, se produce en un ámbito reducido, en pueblos
pequeños, donde verdugo y víctima eran conocidos. Así, todavía se percibe el miedo que


Presentación, qué me gustaría contar en Mena 6
dificulta sacar a la superficie lo acontecido en la comarca en 1936. Una calamidad sobre la
que nuestros abuelos y abuelas han callado durante largo tiempo.
Si no hablamos con libertad, si no compartimos y verificamos los recuerdos, es muy posible
que lo peor de la historia pueda volver a ocurrir. En aquella época Las Merindades tenía el
10% de la población de su vecina Bizkaia, unos 50.000 habitantes y mayor superficie de
2.800 km², pero en todo ese territorio limítrofe no hay tantas fosas de civiles, ni tantas
personas paseadas o desaparecidas como aquí. Son muchas las fosas por abrir, queda
todavía queda mucho que hacer, muchos relatos que contar que el silencio del miedo
esconde y que el olvido puede sepultar definitivamente.
Además, crear comarca. Hoy, en los confines de la despoblación Las Merindades necesitan
de una implicación de todos (los que permanecen y se fueron) para labrar un futuro.
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10.- Contenido: alfa años 30
- UN MUNDO NECESITADO en 1936, PERO RESILENTE Y ESPERANZADO
Escaso reflejo en la prensa de los pueblos pequeños. Los pobres no tenemos historia.
Los municipios de Las Merindades eran en 1931 más grandes que ahora en población, con
un nivel de vida rayando en la supervivencia, donde el apoyo y la pensión eran los hijos, sin
agua corriente ni redes de saneamiento. El índice de analfabetismo era alto y había poco
entretenimiento más allá de unas boleras. En muchos pueblos, la comunicación se limitaba a
una radio y tampoco había teléfonos y sólo algunos telégrafos, las noticias viajaban de boca
a boca. El movimiento era limitado, los transportes resultaban difíciles y caros.
Marcado por el Crack 29 en una crisis continua que no solo afectaba a la Industria.
También a la agricultura. A pesar de ello era una sociedad conectada a un mundo en crisis
económica y política,
La recuperación de las libertades permitió la organización del movimiento Obrero.
El ANTIGUO RÉGIMEN. Desigualad estamental, tutela de la iglesia, capitalismo
mezquino y rentista. La cultura estuvo marcada por el conflicto laicismo/iglesia, en
lugares como el magisterio. La república tampoco fueron multitudes entonando el
Himno de Riego, pero tampoco las quemas de iglesias. Enrocada en el XIX la derecha
no bajó del monte, no arraigó un conservadurismo comprometido con la democracia.
ALFA
1. Llega la República. Esperanza y celebración
2. La economía maltrecha: paro obrero. La Industria. Obras públicas. Ferrocarril Moneo. Eléctricas
3. El campo. La irresoluble cuestión agraria. Reforma agraria. (Comed zarzas y República)
4. Se necesitaba la escuela. Grandes maestros y maestras. Nuevas escuelas, Día del árbol, día de la
república, excursiones, exposiciones de fin de curso, misiones pedagógicas
5. Vida cultural y festiva: conferencias, cursos, teatro, Fiestas: futbol, música teatro, coros, becerrada,
bolos, tiro al pichón). Excursiones veraneo, Invierno sky, Balnearios
6. La religión.
7. Elecciones republicanas.


Presentación, qué me gustaría contar en Mena 7


8. Los grupos políticos. Cuestión autonómica
9. Sindicalismo
10. La vida pasaba a sí: El tiempo/ el pedrisco. El mercado. Crónica negra: accidentes, muertes, suicidios,
robos, peleas atropellos
11.- Contenido: omega y theta, consecuencias del
golpe de estado
Feb 1936. Amnistía a 30.000 presos, 44 h/semana, reforma agraria x5, falangistas en la calle
El tercer domingo de junio de 1936 en un momento crucial de la faena agrícola, España
quedó sumida en la gran calamidad que es la guerra, un conflicto bélico enmarcado en un
fanatismo sin parangón en la historia de España y que fraguó una posguerra de 40 años
terrible. El movimiento golpista del 18 de julio nació con una violencia desconocida.
Cualquier crimen debía contar con el visto bueno de las autoridades militares.
Si la dureza de la guerra es una experiencia social y humana de inigualable dolor, la violencia
ejercida sobre la población civil, sobre la ciudadanía eleva la crueldad. Más, en pequeños
pueblos como los de Las Merindades, donde el asesinato del vecino convierte la vida en un
infinito suplicio, donde el miedo apaga el recuerdo, y aviva la impotencia. Serán las
dificultades de la vida de “los rojos”, persecución emprendida por mucha “gente de orden”,
con familia e intereses que han disfrutado en la impunidad y que obligó a muchos vecinos a
la emigración. Un pasado no cerrado, ni siquiera visitado.
OMEGA.
1. Guerra incivil Golpe en Burgos, 13 meses de frente. El fracaso del golpe de estado no les devolvió al
cuartel, se auto convirtieron en autoridad suprema
ARQUEOLOGÍA DE LA GUERRA. Los atrincheramientos, blocaos, parapetos en Montija y la parcelaria.
La destrucción que viene con la guerra destruye la memoria al borrar las huellas materiales de la
historia
2. Los combatientes
3. El sistema represivo, El camión de la muerte. Penas de muerte conmutadas. Centros de detención


-1936 terror caliente. Las instrucciones de mola
-1937 (filantropía) la justicia militar asume las competencias de los sicarios, apariencia legal.
-LRP etc.


La caída del frente norte. Cárcel CC BBTT. Matar, purgar, sanar. VICTIMAS número, puede ser abstracto.
ESCANDALOSO

sábado, 18 de noviembre de 2023

ROMÁNICO MENÉS: UN TESORO PARA BEBÉS. A falta de pensiones, SIONES. No bebas verdejo, mira a VALLEJO.

Medio centenar de "bebés" de la Asociación ALAVESES CON EL ARTE ROMÁNICO gozamos como niños con zapatos nuevos de la excursión por el Valle de Mena que organizaron Ricardo Garay, Ramón Ugarte y Ángel Benito, las tres cabezas pensantes de https://aaeaar.art/. Yo que soy menés por los genes de los cuatro costados que mis cuatro abuelos dejaron en mi sangre jamás había disfrutado tanto de las explicaciones magistrales que se nos dieron de la arquitectura de las Iglesias de Siones, Vallejo y Vivanco. Las había visitado varias veces, pero fue sensacional escuchar a María Isabel Ortega, la guía voluntaria de la Asociación de Parroquias de Mena que nos contó el significado que
tiene cada imagen religiosa de los templos de Siones y Vallejo y la importancia histórica que esas dos iglesias románicas tenían en la comarca de las Merindades en la época medieval. También disfrutamos de lo lindo de las charlas que nos dio en Vivanco y en la iglesia de Villasana Ricardo Garay Osma, el presidente de la Asociación ALAVESES CON EL ARTE ROMÁNICO y que también es socio trabajador en KALEARTE TURISMO Y CULTURA. Desde mi adolescencia, cuando decidí dejar de ir a las misas dominicales en Villasana, me convertí en un agnóstico, una palabra que me define perfectamente. Soy un desconocedor de la existencia de Dios pero también un
ignorante de casi todo. Sigo siendo un periodista que, como casi todos mis colegas, nos vemos obligados a tratar de contar noticias de todo tipo sin especializarnos en nada: un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad. Isabel y Ricardo nos demostraron que sí son submarinistas del Arte Románico y de la Historia de la España Medieval. Yo llevo décadas pensando que cuando me haga viejecito igual me convierto al catolicismo para soñar con un futuro que me conceda el premio celestial después de que mi corazón deje de latir. Tampoco descarto hacerme budista, hinduista o taoista para pensar que la reencarnación me dará nuevas oportunidades de vivir dentro del alma de un caballo, un escarabajo, o un halcón. Sin embargo, seguro que me acerco más al catolicismo gracias a las historias increíbles que cuentan los pórticos, capiteles, columnas, bóvedas y esculturas de las iglesias románicas del Valle de Mena. Cada vez que vuelva a Siones o Vallejo dialogaré con las figuras de piedra que representan personajes de la Biblia, héroes de la historia, mitos y leyendas... ¿No visitó el Valle de Mena? Qué pena... Está a tiempo de hacerlo. Llame a la Oficina de Turismo del Ayuntamiento al 947 14 13 41 o al 699795800, teléfono de la Asociación de Parroquias de Mena que les ofrecerá el servicio de una guía estupenda como Isabel. ¡Ah! Y que no se me olvide darle las gracias a Eva Erostarbe y Pablo García por la comida y el desayuno que nos sirvieron en la Taberna El 4 de Villasana y el Mesón Don Pablo de Mercadillo.

domingo, 13 de febrero de 2011

INUNDADOS


Unas inundaciones no empiezan cuando un río se desborda. Siempre hay una primera gota de lluvia, a la que siguen otras. ¿Dónde cayó aquella gota pionera en el mes de Agosto de 1983? ¿Bilbao, Llodio, Taranco de Mena? Sólo lo sabe la tierra, que tiene memoria de elefante y guarda el recuerdo del terrón, el árbol o la brizna de hierba que se mojó en los coletazos de aquel verano. Más de 50 personas no volvieron a mojarse con la lluvia nunca más. Las aguas les arrastraron, se ahogaron en pozos que no vieron, sus casas se derrumbaron encima, murieron…

El Valle de Mena sufrió entonces con Vizcaya y Álava el mismo dramático destino porque los meneses compartimos la misma cuenca fluvial que se salió de sus cauces y de sus casillas aquella trágica noche. Los ríos no saben de límites provinciales. El Cadagua, el Nervión y otros ríos que iban a dar a la mar, que es el morir, se rebelaron contra sus riberas naturales y buscaron otros horizontes…

En Agosto de 1983, yo era un estudiante de Periodismo con 22 años y muchas ganas de comerme el mundo. Sin embargo, para darme el banquete de la vida, antes tenía que acabar la carrera en Lejona y encontrar un trabajo, árdua tarea con tasas de paro rondando el 20 por ciento, como hoy día en Hpaña. La diferencia es que ahora, el área de influencia de Euskizofrenia anda con un 10 por ciento de paro mientra que entonces la Comunidad Autónoma Vasca atravesaba su época económicamente más dura de las últimas décadas con el proceso de reconversión industrial que transformó radicalmente su dependencia de la actividad siderúrgica.
Ser joven y no ser millonario siempre ha sido un problema. Y eso que entonces nos conformábamos con mucho menos que los jóvenes de este milenio. 1000 pesetas en el bolsillo (6’01 euros) nos permitían soñar con la compra de un disco de vinilo y varias decenas de cervezas San Miguel. Un servidor, aprendiz de periodista, no podía perder su tiempo veraniego trabajando gratis en medios de comunicación que no pagaban a pelagatos como yo. Aún no había hecho ni una sola práctica en ningún periódico, agencia, radio o televisión. Lo mío no tenía muy buena pinta. 22 años y sin comerme un colín. ¿Qué hacía a cambio? Daba clases particulares en Villasana de Mena a todo aquel veraneante o menés a quien se le hubiesen atragantado los estudios. En aquel verano de 1983, mi casa se convirtió en una Academia que abría cinco horas al día cinco días a la semana. De nueve a doce por la mañana y de tres a cinco por la tarde. Tampoco me podía quejar. Si hacía buen tiempo, podía bañarme con mi palpitante cuadrilla en la piscina del Polideportivo (ver www.palpitant.blogspot.com). Eso sí, las verbenas que para otros podían ser noches sin fin para mí eran como el cuento de Cenicienta. A las dos o las tres de la madrugada, llegaba una carroza-calabaza que me depositaba en casa para estar fresco al día siguiente con el fin de conjugar un verbo en voz pasiva, repasar la Guerra de la Independencia, usar el genitivo sajón o revisar unas raíces cuadradas. Tanto esfuerzo tenía su recompensa. Mis padres me permitían quedarme con el fruto de mi trabajo. Gracias a las cien mil pesetas que llegué a reunir aquel verano, durante el largo y crudo invierno de estudiante podía pagarme mis vicios musicales y las escasas rondas que podía permitirme en los bares.
Recuerdo perfectamente lo que hice la víspera de las inundaciones, el viernes 26 de agosto de 1983. Después de dar mis clases particulares, me convertí en el transportista de “Deportes Cámara”. Mi padre, Manuel Cámara Orive, se había quedado sin perdigones en la tienda. Había que ir a buscarlos a Eibar. Él me pagó el carnet de conducir y había que rentabilizarlo… Aunque suelo perderme en casa cuando voy de mi cama al retrete, logré encontrar la fábrica de la localidad armera. No sé como. A los inconvenientes de mi desorientación natural se unió una cortina de agua que no me abandonó desde Villasana a Eibar. El viaje lo hice con un SEAT 124 que había sido propiedad de mi tío y que acabó usando mi padre después de que mi hermano y yo le destrozáramos su 124 caravana amarillo a la vuelta de unas fiestas de Vallejo. No hubo heridos graves: de los tres ocupantes, uno necesitó una tirita para una verruga que se reventó, otro una aspirina para el dolor de cabeza y el tercero buscó coraje para contarle a Don Manuel que se había quedado sin coche.
Aquel 26 de agosto llovía con furia, sin tregua… Llegué a Villasana con mi cargamento de perdigones y sin novedad, en medio de un oscuro escenario que presagiaba un desenlace que no fui capaz de prever entonces. Ni yo ni casi nadie…
Por la noche, en mi casa dormí a pierna suelta. Mis padres y mis tíos sí que se quedaron con la mosca tras la oreja con tanta agua. No recuerdo que nadie tomase ninguna medida de precaución aunque seguro que en algunos pueblos del Valle de Mena sí que hubo quienes apartaron el ganado de los cauces de los ríos o estuvieron ojo avizor, en duermevela.
En torno a las tres de la madrugada, mi tía despertó a mi madre para contarle lo que estaba pasando. El agua ya era un enorme problema a esas horas. Cuando la situación fue alarmante, los mayores decidieron ir despertando al personal subalterno. Fue mi madre quien me dio la mala noticia en torno a las seis de la mañana de aquel sábado 27 de agosto de 1983. “Jose, levántate, que hay inundaciones”. Los adultos se encargaron de organizar la primera operación de emergencia: subir al segundo piso todos los muebles del primero. El nivel de las aguas seguía subiendo y parecía que no tardaría en inundar la planta principal. La puerta de madera de ciprés que había hecho a medida el Ángel López Torre Gordón Ortiz corría un inminente peligro de mojarse y echar al traste el fino trabajo de este carpintero de la calle La Isla que aún se pasea por Villasana a sus 84 años de edad. Cuenta Ángel a quien le quiera escuchar que esa puerta la hizo con madera de la finca de Rueda, "un medio coronel" que tenía casa en Lezana de Mena.
Aquella noche, casi toda mi familia se encontraba en la casa que construyó junto al río Cadagua mi abuelo materno, Tomás Sáez Ortiz. Son dos semiadosados, aunque para nosotros, los nietos de Tomasín, siempre fue “el chalet”. En casa de mi madre había cuatro personas. En la vivienda de mi difunta tía estaba su familia junto a Tomás y Concha, los abuelitos. Entre las dos casas sólo podíamos comunicarnos por un balcón compartido del segundo piso. Los garajes estaban inundados y era imposible salir afuera. El agua cubría la calle la Isla hasta una altura de casi un metro. La corriente tenía una velocidad salvaje. De vez en cuando, se veían troncos navegando por el centro de la calle. Alguno de ellos había derrumbado el muro de bloques de cemento que había enfrente del bar de Manola. Cedió aquel paredón y la reja metálica que había encima. Nos sentíamos como hormigas en medio del océano. Desde las escaleras de acceso a los garajes podíamos ver que el agua cubría totalmente el sótano de la casa. Dos metros y medio de agua, lodo, restos vegetales e inmundicia. Se perdieron para siempre muchos tesoros familiares, recuerdos de nuestra infancia que habían quedado arrumbados en el fondo de la vivienda.
En casa también me acompañaba una buena amiga de la que me enamoré en 1982. Se llamaba “Praktica MTL 3”. La conocí en una tienda de fotografía de aquella calle bilbaína que no sé si había dejado ya de llamarse Gregorio Balparda para adoptar su nuevo nombre de Autonomía. No recuerdo si me costó 12.000 o 20.000 pesetas. Era una cámara fabricada en la República Democrática Alemana. Todas las operaciones se realizaban de forma manual. Su disparador suena hoy como un tiro de escopeta. Mientras escribo estas líneas la he vuelto a tener entre las manos. Es pesada como una pistola. Ella me inició en el mundo de la fotografía, una disciplina apasionante de la que por cierto he aprendido bien poco. Sin embargo, armado con una cámara he disfrutado, desde hace 29 años, como un niño.

Por aquel entonces, acomplejado por no haber podido hacer ni una sola práctica decente en ningún medio de comunicación, me convertí en colaborador-corresponsal en el Valle de Mena de un periódico que se llamaba “El Papel Burgalés”. Lo editaban unos románticos progresistas que pensaban que era posible competir con la mancheta hegemónica de la provincia: “El Diario de Burgos”. La aventura no duró mucho, pero en aquel verano de 1983 yo hacía mis pinitos con ellos. La mía era una oferta que no pudieron rechazar: mis colaboraciones eran gratuitas, les mandaba crónicas y fotos a través de los amables chóferes de los autobuses de Alsa y ellos me las publicaban… a veces. En aquel entrañable diario había muchos jovencitos burgaleses amantes del periodismo romántico y utópico. Entre sus firmas estaban algunos profesionales como Carlos Salvador o Alejandro Alcalde con quienes acabé compartiendo destino en la misma empresa a partir de 1985: Carlos Salvador es el corresponsal en Moscú de RNE y Alejandro Alcalde llegó a ser corresponsal en Italia y Jordania. Éste último aprobó conmigo en Vitoria una oposición. En mayo de este 2011 habrán pasado 26 años de aquella primavera del 85 en que el destino me convirtió en alavés.
¿Y cómo era yo capaz de revelar los carretes y ampliar las fotos? Muy fácil: mi padre me cedió sus herramientas. Un buen día que le comenté alguna anécdota de la clase de fotografía de la Universidad, Manuel Cámara me pidió que buscase un trasto que había en un rincón del sótano. Era su vieja ampliadora. Con ella se dedicó en los años 50 y 60 a inmortalizar los momentos inolvidables de la infancia de sus hijos. Salvo una mella que tenía en la lente condensadora de luz, funcionaba a la perfección. Mi padre me ayudó a hacer mis primeras fotos utilizando como cubeta una palangana metálica. Su truco diferencial consistía en fijar las fotos con vinagre. Mi padre me había encargado comprar todo lo que hacía falta para revelar fotos, pero se me olvidó el fijador y él recordó que cuando eso le pasaba un buen baño de vinagre hacía las veces. Con el tiempo me compré todo el equipo necesario para poner en marcha un Laboratorio de Revelado en un cuarto de baño de casa. Llamarse Cámara imprimía carácter en mi familia.

¿Veis como me pierdo por los afluentes de la historia? Son las consecuencias de haber vivido inundado. Vuelvo al cauce principal… ¿Qué hice en cuanto mi madre nos despertó? Buscar mi cámara y sacar las primeras fotos desde mi casa. Mi flamante y barato flash me ayudó a inmortalizar primero un coche flotando junto al portal del bloque de pisos que hay enfrente de mi casa. Las ramas del pino que había delante del balcón acabaron quemadas con la luz del flash, pero se puede ver perfectamente cómo los coches meneses son anfibios. Ruedan y navegan.
Después le tocó a la cara de mi hermano Patricio, vestido con una bata. Ajeno a la que se avecinaba, sin importarle el peligro cierto que nos acechaba, Patricio incluso sonrió mirando al pajarito. Entonces el chaval tenía 13 años y era todo un valiente. Tras ellas vinieron decenas y decenas de fotos. Afortunadamente, estaba bien pertrechado de negativos. En aquel entonces, cada disparo costaba sus buenas pesetas y no se podía tener el gatillo fácil como ahora con la foto digital.
En cuanto pude salir de casa, con la bajada de las aguas, comprobé el estado que había quedado la tienda de mi padre. Por aquel entonces ya había abandonado su ubicación en la calle Esprilla, en los locales que acabó comprando Lauri para montar con la Vasqui su “Sindicato 2”. Había reabierto el negocio (Deportes Cámara) en una lonja colindante a nuestra casa. Después de respirar aliviado porque el negocio no había sufrido gravísimos desperfectos, me dediqué a fotografiar el cauce navegable en que se había convertido la calle de La Isla. El agua ya no circulaba como en un torrente, pero había un enorme charco que llegaba desde el Bar de Manola hasta la Casa de Pauli. La Farmacia y el Sindicato fueron objeto de la atención de mi objetivo. Junto a la vieja tienda de los Angulo se podía ver que el agua aún anegaba los bajos pero que no alcanzó el viejo modelo de cabina telefónica adosada que había junto a su entrada.Los garajes del bloque de pisos colindante con mi casa también estaban inundados hasta el techo. En la calle La Isla, los vecinos que tenían la suerte de no poseer plaza de garaje subterráneo pudieron empezar muy pronto la tarea de secado de sus vehículos.

Abrían las puertas y veían con desesperación que se habían quedado sin coche para mucho tiempo. Otros tuvieron que cambiar de vehículo. Durante días y días hubo asientos al sol por doquier. Los talleres mecánicos también tuvieron trabajo a destajo. ¿Qué habrá sido de la tapa de la delco? ¿Se dice así? Creo recordar que era una pieza que no se podía mojar y si se humedecía impedía el arranque del coche. ¿Sigue habiendo tapas de delco en los coches modernos? Seguro que no. El motor de un coche era entonces y es ahora un gran desconocido para mí.

En la Farmacia de Enrique, los medicamentos navegaban por la tienda y el almacen. Buena falta hacían las aspirinas disueltas en agua para tantos quebraderos de cabeza que se desataron río abajo, en todo el Valle de Mena, Llodio y Vizcaya. Sin embargo, para más de medio centenar de personas, aquel diluvio fue el último de sus vidas.
Alrededor de Villasana, la riada tardó mucho más en bajar de nivel. Junto al Hostal Cadagua, la balsa de agua era inmensa pero los coches ya se aventuraban a atravesarla.

También estaba impracticable el camino que va desde Villasana al Cueto, junto a la “presa de la luz” y al matadero (verdadera escuela de carnicería al público en la que los chavales recibíamos toda una lección de vida y muerte en los años 60, cuando podíamos ver el espectáculo de la matanza de vacas y su posterior descuartizamiento… El vapor de agua que salía de las entrañas provocaba un efecto similar al del incienso litúrgico… Y el matarife era el Sumo Sacerdote dotado del inmenso poder que le confería su gran cuchillo… Ni biblia ni cáliz… Sólo sangre vacuna para teñir sus hábitos, su mandil, sus manos poderosas…)

En mi peregrinar de reportero emocionado armado con mi vieja cámara Praktica, me encontré con un caballero tocado con una gorra y vestido con una cazadora blanca que se afanaba en mover una piedra junto a la verja de un muro. Creo que había abierto esa verja para dejar fluir el agua y que no la arrancase de sus bisagras. Para fijarla, acercó una enorme piedra. Justo en ese instante le fotografíe, inmortalizando su gesto para las generaciones futuras: un menés luchando contra la salvaje corriente fluvial. No hay río que pueda con nosotros. La imagen de aquel vecino se convirtió en portada de “El Papel Burgalés” correspondiente al lunes, 29 de Agosto de 1983. El pie de foto decía: “Una persona trata en lo que puede que el agua no entre a su finca”. ¿Trataba de hacer eso? ¿Qué importa? A ver si alguien me localiza al caballero para preguntarle qué es lo que quería hacer…Al día siguiente, el domingo 28, mi cámara se desplazó al pueblo que más sufrió las inundaciones en el Valle de Mena: Villasuso y su pedanía de El Prado. Al llegar a la última cuesta que hay antes de entrar en Vallejo, un cartel decía que la carretera estaba cortada. Me paré, pero no para cambiar de plan. En lontananza se divisaban las figuras de tres monjitas que subían por la carretera hacia Villasana. Una foto estupenda. Lástima que el autor fuese un novato armado de una cámara manual. También es cierto que su digitalización ha quedado más oscura que el negativo original. Pero ahí está. Seguro que las tres monjitas obtuvieron permiso de la madre superiora para desplazarse a los pueblos de los alrededores con el fin de hacer una evaluación de daños…En El Prado, más de 24 horas después de las inundaciones, la situación era dantesca. La carretera del cruce se había convertido en una enorme piscina. Numerosos hombres se afanaban en tratar de reparar el desaguisado. Si no me equivoco, fue en este lugar donde falleció la única víctima menesa de las Inundaciones del 83. Según consta en los periódicos de la época, su nombre era Valeriano Gómez Fernández y tenía 59 años. Se contaba que fue arrastrado por la corriente en un lugar donde el agua había arrancado el asfalto y había un gran sifón que absorbía con fuerza descomunal cualquier objeto que se situase encima, por pesado que fuera. ¿Quién le iba a decir al bueno de Valeriano que se moriría tragado por el agua encima de lo que había sido una carretera comarcal? ¿Qué final nos tiene preparado el destino para cada uno de nosotros? Lo sabremos al final del cuento de la vida de cada cual.Dejé atrás El Prado y me acerqué caminando hasta Villasuso, lugar legendario para los que fuimos jóvenes en los años 70 y 80 en el Valle de Mena. Las campas de Villasuso acogían a finales de agosto unas de las fiestas más populares del municipio, en honor de San Bartolomé. En la pollería se daban cita personajes de todos los pelajes durante las verbenas. Nada que ver con la biodiversidad actual del paisaje urbano y rural. Entonces las categorías humanas eran más simples: había pijos, había macarras, tecnopops, heavies, roqueros, paletos, veraneantes, chulos madrileños, fantasmas de Burgos, farolines de Bilbao… Todos deambulaban por la noche armados de su alcohol preferido buscando la compañía de la persona que cambiase su vida… A mejor, si se podía elegir… A peor, si uno tenía mala suerte… Nunca se sabe con eso del amor… Cupido nos confunde, a veces…Villasuso reflejaba a la perfección un campo de batalla después del fin de las hostilidades. Parecía que los Hunos hubiesen pasado por el Valle y se hubiesen cebado en este pueblo, señorial donde los haya. Las casonas nobles no se habían visto dañadas, pero junto al río quedaban los restos de una pista de autos de choque. Sus chapas metálicas habían sido levantadas por el agua como si hubiesen sido fichas de parchís. Una gigantesca raíz de árbol había acabado anclada junto a uno de sus pilares. La Naturaleza había actuado mostrando al hombre su pequeñez. Ellas, las mujeres, son mucho más grandes, fuertes, inamovibles, resistentes y tenaces…
El asfalto volvió a su sitio en El Prado. Las aguas retornaron a su cauce en Villasuso, en aquella presa de la vieja central eléctrica. Las inundaciones pasaron, pero no fueron las culpables de que aquellas Fiestas desapareciesen del mapa. Hace falta mucha voluntad y trabajo en balde para poner en marcha festejos como aquellos. Quienes organizaban las fiestas se acabaron cansando y nadie tomó su relevo. Años después de 1983 (que alguien me especifique cuándo) Villasuso dejó de honrar con música y verbena a San Bartolomé. Así anda el pobre, como vaca sin cencerro, pese a haber sido uno de los doce apóstoles de Jesucristo. Dice Wikipedia que “se mantuvo ajeno al amor de las cosas en este mundo, vivió pendiente de los amores celestiales y toda su vida permaneció apoyado en la gracia y auxilio divino, no sosteniéndose en sus propios méritos sino sobre la ayuda de Dios”. Así le fue en Villasuso al pobre. Nadie baila ya en su honor…
Aquellos fueron días de fango. Después de bajar las aguas, quedó el barro, el lodo… Pese a su aspecto asqueroso, no era mierda lo que cubría los sótanos, garajes y bajos de tantas y tantas casas. En el jardín de nuestra vivienda quedaron desplegados todos los muebles y enseres que habían quedado inundados. Aquellos armarios, cómodas, aparadores y camas que se retiraban de los pisos superiores solían quedar aparcados en el sótano hasta encontrar un destino mejor. Su destino fue morir ahogados. Deteriorados por la humedad, quedaron para el desguace y acabaron en el vertedero. A saber cuántos “tesoros familiares” conservados con mimo por mi madre fueron destruidos por la riada.
Toda mi familia se afanó en los trabajos de limpieza mientras yo andaba perdido entre mis clases particulares y mis fotografías. Aún resuenan en mis oídos los justos reproches de mi tío Tomás asegurando que ni me manché las manos durante toda aquella Operación Limpieza. En cambio, el propio Tomás, mi tía Pili, mi madre y mis primas se dieron un palizón. Mi hermano Patricio y mi primo Ricardo se portaron como jabatos con sus 13 años. El paisaje después de la batalla contra la el agua era desolador. Por aquel entonces, un rincón del sótano se había convertido en mi hemeroteca, en la que guardaba mi colección de periódicos viejos. Aquella fue la pérdida menos dolorosa. Todo el mundo sabe que un diario sólo sirve para envolver bocadillos. Sin embargo, los periódicos de aquel verano deberían estar aún en mi cuarto ya que se salvaron de las aguas y aquí los tengo, en este blog, fotografiados casi 28 años después.
Las instantáneas de este día reflejan bien a las claras el ímpetu del agua. Consiguió doblar como si fuese papel el muro de bloques de cemento que había frente al bar de Manola. También se llevó por delante la pared que nos separaba del río. Al otro lado de aquella muro, había un sendero junto a la ribera del Cadagua. Por él pasábamos para colocar nuestros reteles en las noches de verano para pescar cangrejos. Por aquel entonces, la raza autóctona campaba a sus anchas en nuestros ríos y su primo americano aún no había llegado para invadir las cuencas fluviales del norte. Cada día de pesca podíamos darnos un auténtico festín. Coger cangrejos en mi casa no era una aventura arriesgada. Bastaba con desplegar los reteles con la horquilla al caer la noche. Dejábamos ocho o diez, bien cargados de carne de despojos: pulmón de vaca y otras lindezas. En cada intermedio de la película o teleserie, mi hermano Oscar, mi padre y yo acudíamos a recoger la cosecha de cangrejos. Sin apenas salir de casa, mientras veíamos la tele, capturabamos decenas de piezas. Todas reglamentarias, por supuesto. En mi familia siempre hemos sido muy obedientes con la legislación vigente…
¿Y qué decir de nuestra piscina familiar? Aquella mítica pileta con forma de riñón que durante nuestra niñez se convirtió en el no va más de la diversión, ofrecía su cara más triste, vacía y embarrada. ¿Para qué llenar piscinas cuando la calle La Isla se había transformado en un río? Hoy día, la tierra cubre esa zona del jardín. Debajo duermen nuestros sueños de infancia. Aquellas mañanas de verano de los años 70 en que el abuelo Tomás era nuestro héroe favorito por haber tenido la maravillosa idea de construir una piscina junto a nuestra casa. De niños, nos parecía de dimensiones olímpicas. Al ir creciendo se nos quedó pequeña y mirábamos con nostalgia y un poco de envidia lo mucho que disfrutaban con cada chapuzón nuestros hermanos pequeños y nuestra sobrina Virginia. Gracias, abuelito.
El mismo lunes 29 de agosto, cargué mi cámara con una película en color y me fui a Paradores. Allí le pedí a un paisano (¿quién será?) que con su cuerpo diese dimensión humana a mis fotos. Con su ayuda reflejé el mordisco que la riada le pegó a la carretera y las dentelladas que le sacudió a un enorme árbol que había junto al asfalto. De no haber estado sus raíces agarradas al alquitrán, seguro que el agua habría acabado derribando el árbol.
Mientras, en El Prado de Villasuso continuaban los trabajos de reconstrucción de las tuberías dañadas. Numerosos hombres se afanaban bajo el sol para acabar lo antes posible. El trabajo comunal es una forma ejemplar de solidaridad colectiva. Suele ser mucho más efectivo ponerse manos a la obra entre unos cuantos vecinos que hacer escritos reclamando a las instituciones que intervengan para hacer algo urgente. A esa labor, en Álava la llamamos “vereda”, por razones que no es difícil imaginar. Allá donde no llegan los peones camineros llegan los vecinos haciendo vereda.
En las campas de Villasuso, el río seguía bajando imponente. El caudal de agua había descendido, pero su fuerza aún impresionaba. Le pedí a un chaval que posase para la cámara en el puente. La estructura de los autos de choque aún permanecía levantada, más de dos días después de la riada.
También un helicóptero se sumó a la fiesta. ¿Del Ejército? ¿De la Policía? ¿Del Ministerio de Obras Públicas? Guiado por la curiosidad, el piloto se acercó a las obras del cruce de El Prado. Tal vez sacaron incluso alguna foto para incluir en su informe. “… todo en orden en el Valle de Mena. La población nos está sacando las castañas del fuego. No necesitamos bajar para completar la inspección ocular. A vista de pájaro, la normalidad es la tónica dominante. Algunos vecinos incluso nos saludan complacidos por nuestra presencia. Abandonamos la zona para tomar unas cervezas en la cantina de la base…”
El martes, 30 de agosto de 1983, el Cadagua aún bajaba caudaloso a su paso por Villasana. El agua seguía mojando las ramas inferiores de los sauces llorones que flanqueaban el cauce entre el Puente del Bar de Manola y el Puente del Sindicato. Tres días después de amainar el temporal, el río seguía mostrando una estampa bravía.
Un día después, el miércoles 31 de agosto seguían los trabajos de limpieza en nuestro sótano. Patricio y Ricardo componían una ejemplar pareja de peones. Tomás, las dos Pilares (madre e hija) e Inés continuaban sacando muebles y enseres a la calle. Con la excusa de mis fotos y mis clases particulares, yo seguía escaqueándome de la dura tarea. Lo mío nunca fue mancharme las manos. Algún día las pagaré todas juntas. Seguro que el destino me reserva una estancia de varios años limpiando letrinas en un campo de concentración o en el infierno. Ojalá haya infierno para que sobrevivamos a la muerte, aunque sea sufriendo.
Enfrente de casa, en la Pastelería La Isla, Metrines seguía sus labores de limpieza en el obrador. El agua había hundido su negocio, pero el bueno de Demetrio le puso buena cara al mal tiempo y trabajó duro para volver a ponerlo en marcha. ¿Cuántas horas dedicaron los meneses a recuperar la normalidad? ¿Cuántas lágrimas derramadas por las pérdidas? ¿Cuántos sueños y planes tuvieron que esperar a una mejor ocasión?
Delante del escaparate, Metrines señalaba el lugar hasta donde llegó el agua. Ahí estaba aquella furgonetilla Citroen “Dos Caballos” con la que iba a llevar su mercancía allá donde hubiese clientela a la que endulzar. La Pastelería La Isla volvió a abrirse, sus bollos de nata volvieron a hacer las delicias de los meneses, el calor del mes de setiembre acabó secando coches, lonjas, tiendas, bajos, garajes… Las cañerías volvieron a su sitio, el agua se encauzó, las inundaciones del 83 se convirtieron en un recuerdo, pero aquel fue el último verano para Valeriano.

4 de febrero de 2011